jueves, 4 de octubre de 2012

Viaje a Cipango

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Os dejo el primer acto de "Viaje a Cipango" las aventuras de un misionero jesuita algo especial.

A finales del siglo XVII las misiones de los jesuitas españoles (Compañía de los amigos) en Japón y China se vieron amenazadas por la querella de los ritos dividiendo el mundo católico procediente de Europa.

ACTO I

Teodoro: Monseñor, Monseñor ¿Habéis oído hablar de Cipango?

Alfonso: Y de Catay, hermano mío

Teodoro: Aquellas tierras no interesan, dicen que se comen a la gente.

Alfonso: En África se comen a la gente, en Catay no.

Teodoro: (Confundido) ¡Ehhhh! Pues, escuche que en Catay tienen un arte milenario de torturas atroces.

Alfonso: Teodoro, nosotros también daríamos miedo a cualquier persona, ¿Has visto todos los métodos que tenemos para hacer hablar a los herejes?

Teodoro: Pero eso es la voluntad del Señor.

Alfonso: ¡Hijo mío! Que usted se corta el pelo completamente y se pinta las cejas con                             cagadas de paloma y carbón por miedo a que le quememos.

Teodoro: Aquellas brujas me echaron una maldición de transformación, además invocaron al mismísimo Satanás para que me poseíese.

Alfonso: ¿Sus hermanas? ¿Aquellas buenas feligresas que dijeron que tú eras hijo de Satanás? ¿Y para exculparse usted dijo que le habían hechizado y deberían de arder en el infierno?

Teodoro: Exacto, esas rameras de lucifer me embrujaron.

Alfonso: Teodoro, usted sabe muy bien porqué le acusaron sus hermanas, pero puedo volver a recordádselo.

Teodoro: El diablo me poseía y me obligaba a tener relaciones pecaminosas con mis hermanas, hasta que el diablo desapareció

Alfonso: Más bien que su padre se enteró de vuestras orgías desenfrenadas.

Teodoro: También tuvo que ver, pero desde entonces el diablo dejo de molestarme.

Alfonso: La paliza que te metió le debió de asustar más a él que a ti.

Teodoro: Para olvidarme de algo así.

Alfonso: Sus hermanas estaban tan rabiosas de no poder poseerte que si no eras para ellas debías de morir y por eso le acusaron de brujería Señor Teodoro.

Teodoro: Y, ahora, son ellas las que arden en el infierno.

Alfonso: Es una lástima que el camino del Señor sea así. Una verdadera lástima.

Teodoro: ¿Monseñor?

Alfonso: Sus hermanas eran muy guapas.

Teodoro: ¡Don Alfonso!

Alfonso: (Intentado quitarle hierro a la conversación) ¿Y por qué pregunta por Cipango?

Teodoro: ¡Ah! Se me había pasado. ¿Sabe algo de Cipango?

Alfonso: Sé algunas cosas, pero conociéndote supongo que me preguntarás sobre alguna  empresa que se dirija hacia allí.

Teodoro: Sí Monseñor.

Alfonso: La semana que se van del puerto de Cádiz hacia Catay y Cipango una gran empresa impulsada por nuestro rey, eso es lo único que sé Teodoro.

Teodoro: ¿Hará falta alguien para evangelizar a aquellas pobres almas?
               
Alfonso: Siempre hacen falta. Catay necesita más misioneros (Teodoro no deja terminar a Alfonso)

Teodoro: No, en Catay que se ocupen otros, no quiero acabar cortado en mil pedazos.

Alfonso: ¿Mil pedazos?

Teodoro: Sí, una tortura de esas milenarias que dan mucho miedo

Alfonso: Bueno, debe de saber que en Cipango es igual o más peligroso y no hace falta tanta gente.

Teodoro: ¿No querra que termine hecho a pedazos y comido por ellos? ¿Podrá soportar eso su conciencia?

Alfonso: No ni mucho menos.

Teodoro: Entonces, ¿Dónde hay que ir para apuntarse?

Alfonso: Debes de tener mi bendición.

Teodoro: Gracias.
             
Alfonso: No corra tanto, si le doy mi bendición deberá de cumplir un trato conmigo, ¿Entiendes?

Teodoro: De acuerdo y qué trato es

Alfonso: Pasar un mes evangelizando a los habitantes de Catay.

Teodoro: Don Alfonso usted sólo quiere verme en mil pedazos.

Alfonso: No, sólo veo a un hombre con interés en un lugar alejado de la mano del Señor. A saber qué quiere hacer.

Teodoro: Transformar aquellas personas que no han escuchado, aún, la voz del Señor.

Alfonso: Algo escondes detrás de esa máscara de buena persona. Nos conocemos desde que eras un niño. Sé todos tus oscuros secretos. No debería de bendecirte.

Teodoro: (Muy serio) Alfonso, por favor, sólo quiero ayudar a esas pobres gentes que irán al infierno sin mi ayuda.

Alfonso: Recuerda, un mes en Catay y luego podrás irte a Cipango, si no lo cumples te traerán de vuelta a España.

Teodoro: Gracias Monseñor, no le defraudaré.

Alfonso: Yo te bendigo hijo mío.

Se cierra el Telón.

domingo, 30 de septiembre de 2012

El Extraño

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El otro día terminé una obra de teatro muy corta. Es una comedia de dos personajes.

ESCENA I

El escenario esta casi a oscuras, una luz muy débil emitida por una televisión es lo único que;alumbra la habitación, sentado en un sofá se encuentra Eloy, lleva traje, acaba de llegar de trabajar y está absorto viendo la televisión. Hasta que en escena empieza a salir humo de una ;esquina.
                       
Eloy: (Se levanta de un salto) ¡Fuego, fuego! (Muy nervioso) Espera, no huele a fuego, huele a azufre y (se tapa la nariz con la mano derecha) que es esta pesete, por Dios.
            
Eloy enchufa la luz y apaga la televisión. La escena queda totalmente iluminada. Eloy empieza a investigar, se va hacia su cuarto saliendo de escena (a la izquierda del escenario) vuelve a entrar a escena.

Eloy: ¡Pufff! Que olor más insoportable, voy a abrir la ventana para que se ventile un poco el;salón.

Eloy va hacia la derecha del escenario y abre la ventana, nada más darse la vuelta entra La Muerte por la ventana.

La Muerte: Hola, buenas noches, puedo pasar.


Eloy: (Asustado) ¡Aaaah! (Coge del sofá el mando de la televisión y se lo tira)
            
La Muerte: (Gritando) Insolente mortal, ¿Qué haces tirándome cosas? Acaso no sabes quién soy.


Eloy: (Asutado) No, ¿Quién eres?


La Muerte: Soy La Muerte

Eloy: (Muy nervioso y a la vez riéndose) Pensaba que eras Batman, con ese traje.
            
La Muerte: Misarable, con un sólo chasquido puedo tener tu alma. (con dolor) ¡Ay! Y no sabeslo que duele que te tiren un mando a la cabeza.

Eloy: Discúlpeme, es que cuando me pongo nervioso me entra la risa flojay me da por tirar cosas. Pero si eres La Muerte, ¿Por qué te duele que te dé con un simple mando a distancia?

La Muerte: Que era de canal plus y pesa lo suyo.

Eloy: La verdad es que tiene que hacer bastante daño.

La Muerte: Cállate ya. Eloy vengo a mostrarte la suerte que tienes de estar vivo.

Eloy: ¿Cómo? ¿Pero, pero me vas a llevar contigo? Si estoy en la flor de la vida.

La Muertas: Las preguntas para luego, dame tu mano.

Eloy le da la mano a La Muerte y mientras se va cerrando el telón

ESCENA II
            
La escena ocurre en un hospital en la unidad de partos. Solo se encuetran Eloy y La Muerte. La unidad de partos se sitúa donde está el público, así Eloy y La Muerte siempre están miran al público.

Eloy: ¿Por qué me has traído aquí?

La Muerte: El hospital, un lugar donde la vida y la muerte están juntas, me encanta, aquí soy el juez y verdugo de todo el mundo.

Eloy: Y seguro que también les entrarás por la ventana y les darás semenajente susto que algunos que no deberían de morir mueren, ¿No?
            
La Muerte: Impertinente. Observa bien lo que ocurre en aquella habitación.

Eloy observa atentamente y se desmaya.

La Muerte: (Le da dos sopapos en la cara a Eloy) ¡Despierta! ¡Despierta! (Eloy se despierta
pero no se levanta) ¿Qué te ha ocurrido?
            
Eloy: (Se incorpora de nuevo) Macho, dónde me has traído que está todo esto lleno de de... Y es que a mí es ver un poco de sangre y me mareo.

La Muerte: ¡Válgame! Que especial que eres. Debes de observarlo bien.

Eloy: Y si lo dejamos para otro día, que no me apetece marearme otra vez.

La Muerte golpea con el dedo índice de la mano izquierda en el ojo izquierdo a Eloy.

Eloy: (Se lleva la mano al ojo) ¡Ah! ¿Pero qué leches haces?

La Muerte: (Gritándole) Presta atención a la habitación de una puñetera vez o te vas antes de tiempo conmigo.

Eloy: Vale, vale, tranquilo, miro.

La Muerte se pone a mirar atentanmente y Eloy levantando el cuello y mirando de reojo, intentando ver lo menos posible la habitación.

La Muerte: (Mirando al público) Has visto... (Eloy continúa en la misma posición y La Muerte lo mira) Mira bien Eloy, porque tuve que escoger entre el hijo y la madre.

Se escuchan llantos de niño mientras se va cerrando el telón.

            
ESCENA III

La escena se sitúa en una curva donde hay un coche accidentado, el coche está irreconocible. Al igual que en la unidad de partos del hospital, la acción ocurre siempre mirando hacia el público.

Eloy: ¿Y esto?

La Muerte: Alguien iba demasiado deprisa.

Eloy: (Nervioso y entrándole la risa floja) Sí, eso o te apareciste en forma de la mujer de la curva y provocaste el accidente.

La Muerte: Eloy, estoy aquí para enseñarte algo de vital importancia. Deberías de tomártelo más en serio.

Eloy: (Nervioso)Pero, si estoy muy asustado, mi mecanismo de defensa es tomarme las cosas con otro enfoque.

La Muerte: Vamos a acercarnos más.
            
Eloy: No, no, no, yo allí no me acerco.

La Muerte: (Acercándose a la cara de Eloy) Es una orden, no una pregunta.

La Muerte y Eloy se acercan al proscenio y se quedan mirando un buen rato

Eloy: No puede ser, esté es mí coche. ¿Me voy a morir así estampado contra un muro?

La Muerte: No, pero tiempo al tiempo, todos acabáis marchitandoos y yo estoy ahí esperando.

Eloy: (Aliviado) Ah, menos mal. Ahora recuerdo que nos obligaron cambiar los frenos

Se hace un silencio.

Eloy: Pero ese coche podría haber sido el mío y estar yo dentro. ¿Quién murió en ese accidente?

La Muerte: Un joven que tenía la vida por delante, pero le gustaba experimentar mucho y sobre todo mezclarlo con la velocidad.

Eloy: (Muy nervioso) Podemos irnos ya, por favor.

La Muerte coge a Eloy y se lo lleva por la izquierda, se cierra el telón.
            
ESCENA IV

La escena ocurre en un teatro, donde la gente ríe y se divierte viendo la obra. Al igual que en las otras escenas la acción ocurre siempre mirando al público, La Muerte y Eloy están atentos a la obra.
            
Eloy: ¿Por qué me has traído ahora a este lugar?

La Muerte: Me apetece ver teatro del bueno. ¿A ti no?

Eloy: Sí, después de lo que me has enseñado antes, me viene bien unas risas.

Hay un silencio de un minuto, Eloy y La Muerte están atentos a lo que ocurre en la escena.

La Muerte: Es una lástima que no podamos ver la función al completo.
            
Eloy: ¿Por qué? ¿Acaso nos vamos a otro sitio?

La Muerte: ¿Irnos? ¿Te gustaría o prefieres ver lo que ocurre?

Eloy: Quiero ver lo que ocurre..

La Muerte: Muy bien Eloy, así me gusta

Hay un silencio y de golpe se escuchan unos tiros.

Eloy: ¡A la! Qué bueno si parece real y todo.
            
La Muerte: Real es, pero como son tan buenos actores, el público e incluso los mismos compañeros del reparto no se han dado cuenta.
            
Eloy: ¿Por qué me muestras estás cosas? Ya no entiendo nada.

La Muerte: (Sonriendo y con un tono de felicidad) ¿Qué te he dicho antes? (Enfadado) Las preguntas se hacen luego, no ahora, déjame trabajar tranquilamente.

Eloy: Vale, pero que sepas que esto no tiene nada de gracia.

La Muerte: (Sonriente y con un tono muy feliz) Al final lo entenderás, te lo aseguro Eloy, muy pronto lo entenderás.

Eloy está muy nervioso, se levanta y se pone a moverse por todo el escenario, se lleva las manos a la cabeza.

La Muerte: Relájate Eloy, siempre has sido un chico muy nervioso, ahora sólo relajate y mira este tremendo expectáculo.

Eloy se sienta otra vez junto a La Muerte. El telón se va cerrando.

ESCENA V

La escena ocurre en el salón de la casa de Eloy, la habitación se encuentra totalmente iluminada, La Muerte está sentada en el sofá tomándose un vaso de vino, Eloy se encuentra en la ventana(Parte derecha del escenario) deshorientado.

Eloy: ¿Dónde estoy ahora?
            
La Muerte: En tú casa, (Echa un trago del vaso de vino) ¡Qué bueno que está esté vino!¿Dónde lo has comprado?


Eloy: ¿Y qué hago en mi casa?

La Muerte: (Se bebe el vaso entero) ¿Tienes más vino?

Eloy: Sí, pero preferiría que no bebieses más vino.

La Muerte: Me tienes que traer lo que yo pida. ¿Entindes? Enclenque mortal.

Eloy: Si yo te lo traería encantado, pero es que me estás dejando el sofá bonito.

La Muerte: ¡Ah es verdad! Lo siento. Pero, es que el vino me pierde. ¡Anda traémelo!

Eloy le lleva la botella de vino y se la da a La Muerte.

Eloy: (Muy nervioso)¿Qué hago en mi casa? ¿Quién se murió aquí? Si me dijeron que la estrenaba yo.

La Muerte: Las preguntas luego (Se rie) Como sube el vino.
            
Eloy: Dirás como baja, porqué me estás dejando el sofá y el parqué bonico.

La Muerte: Eloy, cálmate, si total ya no los vas a utilizar nunca más.

Eloy: (Totalmente pálido y el rostro desencajado) ¿Cómo? No, no puede ser. Tú no eres real(Coge un paraguas del paraguero y le da un golpetazo a La Muerte en la cabeza).

La Muerte: ¿Qué estás haciendo? (Llevándose la mano a la cabeza) ¿También le pegas a tus invitados?

Eloy: ¿Y tú qué? ¡Eh! Que vienes a mi casa a decirme que me vas a llevar contigo, que me muero así sin más.

La Muerte: Un trato es un trato.

Eloy: (Enfadado) ¡Qué trato ni que niño muerto! Explícate mejor.

La Muerte: Tu padre, ¿Te acuerdas que murió solo? Me dijo que te cuidase...
  
Eloy no deja terminar a La Muerte.

Eloy: Será cabrón, pero para que se mete en mi vida. El muy cabrón iba montando concesionarios por todo el país cada 6 años y me llamaba cada dos por tres para saber como iba en la...

La Muerte: (Se levanta muy tranquilamente y se acerca a Eloy) Quieres dejarme hablar.Gracias. Tu madre murió en el parto, decidiste no coger aquella mañana el coche para ir a trabajar y en el instituto a última hora, como eras el machito del grupo, renunciastes al teatro y así te salvaste porque el contrato lo decía. Pero... (Se queda en silencio mirándole fijamente)


Eloy: ¡Pero qué pero qué!

La Muerte: Pero el contrato decía que si hacias algo que afectase a mi trabajo te irías conmigo.

Eloy: Mi padre se podría haber ido a tomar por el culo, no podía haber pedido vivir unos cuantos años más, aunque con lo ruín que era seguro que me hubiese puesto en el contrato también.Además,si yo trabajo en una oficina atendiendo a la gente.

La Muerte: Un banco que comercia con armas y suvbenciona a semejantes dictadores.
            
Eloy: Si eso es bueno para ti.

La Muerte: Y tanto que lo es, pero también subvenciona a investigadores y éstos están apunto de encontrar la cura a tantas enfermedades.

Eloy: Malditos hipócritas.

La Muerte: Se tienen que sentir bien, por eso son así.

Eloy: ¿Y por qué no te llevas a ellos? Si son los culpables.

La Muerte: También tengo cita con ellos, pero más adelante, ahora eres tú. (Como si estuviese tratando con un perro) ¿Quién se viene conmigo? ¡Ay, que alma más bonita!
            
Eloy: Si hombre... (Mira a su alrededor y coge el mando de la televisión)

La Muerte: ¿Vas a apagarme o a ponerme mute? No, espera, no me lo tires de nuevo (Eloy se lo lanza).

Eloy: ¿Y de qué voy a morir?

La Muerte: Como sigas así te voy a tirar la televisión a la cabeza. Esta noche vas a morir de... de...de un infarto al corazón, estás muy gordo.

Eloy: Pero si estoy flaco.

La Muerte: Da igual, de un infarto está bien.

Eloy: Está genial.

La Muerte: ¿Quieres que te pegue con el maletín en la cabeza?

Eloy: Si soy joven, y estoy en la flor de la vida, no hago daño a nadie, replanteátelo. Si soy muy divertido.Venga, por favor.

La Muerte: Un trato es un trato. La ley es ley.

Eloy: (llorando) Bueno, me tumbaré un rato.

La Muerte: Me caes bien, pero lo siento te toca venirte conmigo.

Eloy se tumba en el sofá.

Eloy: (Se levanta) Joder, está asqueroso. ¿Por qué has tenido que beber vino?

La Muerte: Trabajar 24 horas todos los días de toda la semana en algún momento tendré que descansar un rato. ¿No crees?

Eloy se vuelve a tumbar en el sofá.

Eloy: Total, ya me da igual todo.

La Muerte se queda de pie al lado de Eloy.

Eloy: (Mira a La Muerte y dice entre risas) ¿Me cuentas un cuento?

La Muerte: Duérmete de una vez

Eloy: Qué poco sentido del humor tienes.

Se apagan las luces, cierra el telón, una vez cerrado sale La Muerte.

La Muerte: Eloy murió de un infarto al corazón. El pobre se quedó una semana ahí hasta que los vecinos se dieron cuenta de que ese olor a muerto era de alguien. Os ruego un minuto de silencio por Eloy.

Eloy sale vestido de blanco totalmente.

Eloy: Desgraciado, ¿Por qué estoy totalmente blanco?

La Muerte: Estás muerto.

Eloy: Yo te mato (Saca del bolsillo un mando a distancia) Te mato. (La Muerte y Eloy desaparecen dentro de escena).

Se cierra el telón

domingo, 23 de septiembre de 2012

Neurowear o como ser un gato o un perro

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La empresa japonesa Neurowear inventó, ya hace un año, las nekomimi unas orejas de gato que se mueven mentalmente. Sí, como habéis leído se mueven mentalmente, estás orejas se mueven basándose en el estado de ánimo del usuario.



Neurowear acaba de sacar la Shippo (cola) que al igual que las nekomimi se mueve debido al estado de ánimo del usuario, vamos como si fuésemos perros, pero además de menearse también es capaz de geotaggear los lugares donde el nivel de felicidad  del usuario han sido alto o bajo, en el siguiente vídeo lo deja bien claro.



Personalmente, me parece una horterada, sobre todo la cola.

Para más información visitar su página web: www.neurowear.com

viernes, 21 de septiembre de 2012

La noche del insomne: Escena II

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Escena II: La Marioneta
Gemma: Hola Roberto, ¿Puedo entrar?
Gemman se queda quieta mirando fijamente a Roberto. Gemma está vacilando un poco entre entrar o quedarse en el rellano de la puerta.
Roberto: Hola Gemma. Entra, no te quedes ahí, tan...tan... Parada.
Gemma: Roberto, tengo muy malas noticias.
Roberto: ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Qué te ha ocurrido?
Gemma: (Con indiferencia) A mí nada, es a ti ¿Te acuerdas de la analítica que te hiciste la semana pasada? Ya me han llegado los resultados.
Roberta: ¡Ay madre! ¿Qué tengo?
Gemma: (Con los ojos llorosos) Te quedan semanas, lo siento Roberto, lo siento de verdad... No sabes lo mucho que te voy a echar de menos.
Roberto: (Muy nervioso) ¡Uh! (Se le cae el vaso de agua al suelo) ¿¡Qué tengo!? (Se resvala y se da un golpe en sus partes contra un mueble)¡Ay, mis huevos! ¿Es por que tengo el derecho más grande que el izquierdo? ¡Dime, qué tengo! ¡Habla!
Gemma: (Llorando) Te mueres..(Enrabietada) Te mueres de ser tan tonto (Le pega un golpe en la cabeza) Estás muy sano Roberto. Debes de dejar de preocuparte, porque sino es cuando vas a tener problemas de salud.
Roberto: Pero. Pero. Pero, tú eres mala persona, ¿Cómo me haces esto? Se me han puesto de corbata. Eres una mala pécora.
Gemma: Lo siento Roberto, pero ya estoy cansada que cada dos por tres estés en mi consulta, me llames por teléfono o bajes a mi casa por tonterías. Estás muy sano, no seas tan pelmazo.
Roberto: Vade retro cacho puta. Lo has conseguido, voy a dejar de consultarte cosas. (Para sí mismo) ¡Anda la guarra!
Gemma: Lo que debes de hacer es olvidarte de tu hipocondría y ponerte a buscar una buena chica.
Roberto: ¿Cómo tú? ¡Eh!
Gemma: ¡Yo, yo, yo qué va! ¿Con una mujer? Si a mí me gusta mi marido.
Roberto: Si ya lo sé. Pero Manuel está un poco emparanoiado porqué dice que estás muy rara últimamente. Cosas suyas, seguro.
Gemma: Sólo es una buena amiga que no veo desde hace mucho tiempo y  como se tiene que ir de viaje una temporada. Además, casi todas mis amigas tienen hijos.
Roberto: ¿Quién ha hablado de una amiga?
Gemma: Yo no.
Roberto: ¡Pues náh! A joderse.
Gemma: ¡Roberto!
Roberto: Oye, que por lo menos tienes a la chica esa para salir de fiesta o llevártela a una pensión para hacer la tijera
Gemma: ¡Roberto, tú siempre tan agradable!
Roberto: Mira quién fue a hablar. Seguro que en la consulta les dirás a tus pacientes que ese bulto es un primo lejano suyo o que ese embarazo es un tumor.
Gemma: Lo siento, me he pasado antes. Pero entiéndeme, al final se hace pesado que a las dos de la mañana me llames para decirme que te duele el cuello.
Tocan el timbre, Roberto abre la puerta y saluda a su vecina Alicia (Una atractiva mujer que es modelo de lencería e ingeniera de caminos).
Alicia: Hola Roberto, ¿Puedo pasar?
Roberto: Claro, pasa, estás en tu casa.
Gemma: Hola Alicia, ¿Cómo estás?
Alicia: ¡Anda, tú por aquí! Genial ¿Y tú qué tal?
Gemma: Dándole la monserga al pesado de Roberto.
 Roberto: Oye, que estoy aquí.
Alicia: ¿Os acordáis de los vecinos del último que vendieron el piso?
Gemma: Sí que me acuerdo.
Roberto: ¡Hostias! Para no acordarme del marido, pedazo boca que tenía el tío, le pegaba un bocado a una esquina y abría un mercadona y ella una guarra que se intentó tirar a todos sus compañeros de curro.
Alicia: Pues no os imagináis lo que vi ayer.
Gemma: ¡Qué vistes tía! Dilo
Roberto: (Como si fuera un pijo) O sea tía. dinoslo que estamos en ascuas ¿Pero cómo podéis ser tan cotillas?
Gemma: Tú te callas, que seguro que también te interesa.
Alicia: Ayer vi al marido enrollándose.
Roberto: ¡Buaaa! ¿Y no se la engulló de un bocao?
Gemma: Tía, es normal que rehaga su vida.
Alicia: ¡Callaos! Que no me dejáis terminar de hablar. Se estaba liando con un hombre.
Roberto: Joder, si que lo tenía bien escondido el tío.
Gemma: No puede ser ¿Seguro que era él?
Alicia: Segurísimo, se me quedó el cuerpo.
Roberto: (Mira a Alicia de arriba a bajo y se dice msimo) Te metía to lo negro pa dentro.
Gemma: Los niños estarán muy confundidos.
Roberto: Mira como los pokémons.
Alicia: Eso de tener cuatro padres es un follón.
Roberto: Dinoslo tú. ¿Tus padres no estaban divorciados?
Alicia: Sí, pero mis padres no salieron con personas del mismo sexo, además, yo he salido una chica muy normal.
Gemma: (Para sí misma) Y muy puta.
Gemma: ¿Y, Alcia, Solo has venido a contarnos eso?
Alicia: A ti no, a Roberto, además tengo muchas cosas que contarle en privado.
Gemma: ¡Ah! Creía que venías a pedirle algo para llevarte a la boca.
Alicia: Frígida.
Roberto: Tranquilas que hay macho para todas.
Alicia: Tú cállate, que a ti no te quiere nadie.
Gemma: Bueno, yo me voy, que no quiero molestar.
Alicia: ¡Tú no molestas!
Roberto: A mí sí, después del mal trago que me ha hecho pasar.
Gemma: Si era broma.
Roberto: Pero que simpática que eres.
Alicia: Si es un ángel.
Roberto: Claro que es un ángel, tanta falta de sexo le ha amargado.
Gemma: Eres rencoroso. Ya vendrás, ya vendrás diciéndome que te duele aquí o allí.
Roberto: ¿Tú no te ibas ya?
Alicia: Roberto, compórtate y no seas tan crío.
Gemma: Déjalo, no ves que está desesperado para que me vaya, éste quiere meterte mano.
Alicia: Más quisiera él.
Gemma: Bueno, ahora sí que sí, me voy. Hasta luego chicos.
Roberto: Hasta luego moza.
Alicia: Adiós guapetona.
Gemma sale de escena y se quedan solos Alicia y Roberto.
Alicia: ¡Uff, pensaba que jamás se iría! Ahora que estamos solos podemos hablar tranquilamente sin la cotilla ésta.
Roberto se baja los pantalones
Alicia: ¿Qué haces? ¿Por qué te bajas los pantalones?
Roberto: No sé, tantas ganas tenías que se fuese Gemma, yo he pensado quéquerrías hablarle al micrófono.
Alicia: Anda, súbete el pantalon que bastante has hecho el ridículo.
Roberto: Con lo buena que estás debes de ser muy exigente, pero seguro que te vas con cada subnormal de discoteca.
Alicia: ¿Alguna vez te han dicho que continúas siendo un crío de doce años?
Roberto: Lo sé, si para mí no es ninguna novedad.
Alicia: Bueno a lo que iba. El otro día escuché a dos mujeres follar en casa de Manuel y Gemma y Manuel no es una mujer. Así que deduce
Roberto: Joder, (Con un tono sarcástico) pensaba que la única cotilla del edificio era Gemma. Pero a ver, tú eres de pensar mal y de no acertar nunca, ¿Estás segura de eso?
Alicia: ¡Que sí! Se escuchaba gemir a las dos, ahí haciendlo, además  Manuel a esas horas está pasando consulta.
Roberto: Coño, me das miedo, ya no voy a cagar tranquilo.
Alicia: Madre mía, como se entere Manuel.
Roberto: (Disimulando) ¡Claro! eres una guarra.
Alicia que lo ha escuchado no deja continuar a Roberto
Alicia: Y tú un gilipollas.
Roberto: No, no... A ver, quería decir que por eso nos has contado lo de los  vecinos, para que Gemma se sintiese mal.
Alicia: Si lo de los antiguos vecinos es verdad. No me vengas con tu no   capacidad de deducir.
Roberto: ¿Te puedo hacer una pregunta?
Alicia: Claro, dime.
Roberto: ¿Cuánto tiempo lleva eso reseco?
Alicia: Imbécil.
 Roberto: Pues el otro día, Manuel me contó que sospecha algo y, sinceramente,va muy bien encaminado.
Alicia: Otro matrimonio roto. ¿Qué podemos hacer?
Roberto: Yo ahí no me voy a meter, paso de que me salpique.
Alicia: Pues yo me veo en la obligación de decirle algo a Manuel.
Roberto: Tú lo que quieres es calzarte a Manuel.
Alicia: A parte.
Roberto: ¿Y tú te consideras amiga de Gemma?
Alicia: Que hubiese pensado bien las cosas, eso no se hace a un marido.
Roberto: Mira que eres mala persona.
Suena el móvil de Roberto.
Roberto: Discúlpame un segundo Alicia. (Coge el móvil y se pone a hablar) Hola Javier, vale pásate entonces pasate pasado mañana por la tarde que la tengo  libre, te espero en el hall del edificio, venga nos vemos.
Alicia: ¿Quién es Javier?
Roberto: Un paciente de Manuel que va a venir a vi... Pero, a ti que te importa.
Alicia: ¿Vas a traer a vivir a tu casa a un loco?
Roberto: Total, te tengo a ti de vecina.
Alicia: Vas a vivir toda tu vida solo.
Roberto: (Como un crío pequeño) Pues mira, mañana se va a venir Javier a vivir conmigo, así que tan solo no voy a estar.
Alicia: Contigo no se puede hablar.
Roberto: Y contigo al lado no se puede hacer nada, en seguida estás contándoselo a alguien.
Se escucha una sirena de bomberos que para al lado del edificio de Espoz y Mina. Alicia sale corriendo al balcón de casa de Roberto.
Alicia: Los bomberos qué habrá pasado.
Roberto: Vete y luego me lo cuentas.
Alicia sale corriendo de casa de Roberto sin despedirse y sin cerrar la puerta.
Roberto: Estar tan buena tiene sus defectos, vaya una loca.           
Mientras cierra la puerta de su casa se va corriendo el telón.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La noche del insomne: Escena I

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El primer acto de mi primer guión teatral ya está terminado. Os dejo la primera escena.

              En la terraza del edificio “Espoz y Mina” todas las noches desde hace seis meses sube un hombre (Roberto) de unos treinta y pocos años a meditar y de vez en cuando a ensimismarse con el cielo contaminado por la luz de la ciudad.
 ACTO I
          Escena I: Los pirómanos, la mujer del psicólogo y el insomne borde.
Roberto está apoyado en la barandilla de la terraza del edificio (Situado en la mitad del escenario)
Roberto: ¡Joder! Otra noche que no puedo dormir, no sé qué hacer ya. ¡Ni pastillas ni pollas!

Entra por la derecha Manuel (Vecino de Roberto y ejerce de psicólogo en una consulta que tiene en otro edificio heredado de sus padres).

Manuel: Buenas noches Rob ¿Qué tal va todo?

Roberto: Pero... ¿Por qué tienes que llamarme Rob? Sabes que lo odio y tú erre que erre con la puta mierda de abreviarme el puto nombre.

Manuel: Veo que va genial la noche. ¿Te puedo pedir un favor?

Roberto: Bueno, mientras no sea dinero o algo sexual.

Manuel: ¿Te acuerdas de Javier, el profesor de filosofía que viene a mi consulta?

Roberto: ¿Al que en lugar de tener alumnos tiene pirómanos?

Manuel: Ese mismo.

Roberto: Sí, recuerdo ¿Qué le han quemado está semana?

Manuel: La bicicleta, supongo que la semana que viene serán los pies. Bueno, a lo que iba tío, Javier quiere mudarse de piso y está buscando uno por esta zona y, claro, tú estás buscando un compañero de piso, ¿No?
  
Roberto: A ver. Sé que eres psicólogo y lo tuyo es comer la cabeza a la gente, pero cuando hablamos, tú pasas de mi o qué. Te dije una compañera no un maromo al que le queman las cosas. (Pensativo) Y a saber qué mierdas tendrá en la cabeza.

Manuel: Se dice neuras.

Roberto: Se dice como me sale de los huevos.

Manuel: Venga, que es un buen tío. Sólo quiere que le dé la baja para pillar unas vacaciones e irse unos días de viaje con su novia.

Roberto: Y estarás esperando a que los pirómanos de sus alumnos vayan a la manifestación contra los recortes de educación y le prendan fuego a su profesor en plan protesta, en lugar de darle la baja y salvarle la vida. Como se nota que te faltan trastocaos en la consulta.

Manuel: Roberto, hazme el favor.

Roberto: Vale, que se pase el jueves que viene por la tarde a eso de las siete y media. Y como vengan los pirómanos que tiene por alumnos y quemen algo del edificio la culpara será únicamente tuya.

Manuel: Sí, sí, sí, las culpas para mí, perfecto, mañana llamaré a Javier y le diré que venga el jueves que viene. Bueno tío, me marcho para casa ya que es tarde.

Roberto: Oye, espera un segundo. ¿Qué tal con la parienta?

Manuel: ¡Hostias! Jodido, lleva unas semanas rarísima, no sé qué le pasa, está muy fría conmigo y cada dos por tres está quedando con una amiga suya para irse de compras o salir por ahí... Menos con el sexo, que continúa igual.

Roberto: Seguro que van a una pensión de la mala muerte a hacer la tijera. ¡Fijo!

Manuel: Ni de coña. Yo la tengo bien satisfecha en todo.

Roberto: A lo mejor está contigo porque eres lo más parecido a una mujer con lo que puede estar. Piénsalo.
  
Manuel: ¡Qué no, joder! No digas esas cosas. A Gemma no le gustan las mujeres.

Roberto: Sí, eso decía mi compañera del piso de estudiantes. Hasta que le quito el felpudo al vecino del último. El tío destrozado, con dos hijos pequeños. ¡Náh! La cara de tonto que se le quedó y el percal en su casa ni te digo. Y Tú cara de tonto ya tienes, ahora sólo te faltan los niños.

Manuel: ¡Qué agonías que eres! No sé para que te cuento mis preocupaciones. Eres lo peor.

Roberto: Porqué dar consejos todo el mundo lo puede hacer y algunos sin cobrar.

Manuel: (Para sí mismo) Y encima, el tío tiene guasa. Macho, normal que estés solo.

Roberto: Soy demasiado guapo para ellas y según para tú mujer también soy demasiado guapo para ti, ¡Eh, truhan!

Manuel: ¡Qué no soy afeminado! ¡Y qué perra tienes con que mi mujer es lesbiana! ¡Qué no lo es! Coño, ¡Qué no lo es!

Roberto: ¡Ssshh, calla! Que la gente está durmiendo y tú aquí venga gritando como un energúmeno.

Manuel: Tú siempre tomándote las cosas a broma.

Roberto: Te sonará estúpido que lo diga yo, pero no te emparanoies, son tonterías que te hacen la picha un lío. Déjate de amargarte, Gemma te quiere.

Manuel: Ya, pero es que lleva unas semanas rara, no sé si he hecho algo mal o qué.

Roberto: Seguro que te habrás dejado de depilar y tanto pelo a tu mujer le recuerda a un hombre.

Manuel: Vete a tomar por saco. ¡A le! Buenas noches, el Jueves que viene irá Javier a ver el piso.

Roberto: Muy bien, buenas noches, nos vemos.

Manuel se va por la derecha y Roberto queda solo en escena.
  
Roberto: A veces estar solo es mucho mejor, te olvidas de ciertas tonterías. (Roberto mira hacia el cielo) ¡Puta mierda! No se ve una sola estrella con tanta luz. (Saca el móvil para ver la hora) Bueno, son casi las cuatro y media voy a ver si me compro algo en la teletienda o me predicen alguna desgracia.

Roberto sale por la derecha. Se cierra el telón.

domingo, 16 de septiembre de 2012

El bosque

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Él intentó recordar los nombres de los lugares de aquel majestuoso bosque, donde Él y Ella solían ir cuando eran jóvenes, pero era incapaz de recordar. Además, tampoco se acordaba del efecto tranquilizador que tenía sobre Él aquel paisaje de ensueño. Ya habían pasado muchos años desde su última visita al bosque. Él se dio cuenta que cuando se envejece, el tiempo pasa más rápido. Durante muchos años, perdió el tiempo temiendo a la muerte, se bloqueaba y no disfrutaba de la vida que tenía junto a Ella, hasta que un día Ella enfermó y jamás lo recordó, entonces fue cuando supo lo que era sufrir por otra persona y no ser reconocido por Ella.

El último día de vida de Ella se encontraba lúcida y recordaba la cara de Él, Él entre lloros la miró a la cara y Ella lo abrazó y en un silencioso susurro le dijo "Todavía estoy aquí para amarte aunque mañana no este, siempre me encontrarás en tu corazón". Él sintió el último toque de su piel fría, tan dulce y dolorosa como su último susurro "Siempre en tu corazón".

Él decidió enterrarla en el bosque justo donde Él y Ella se encontraron por primera vez. Al enterrarla el bosque enmudeció y el silencio reino durante horas. Él decidió pasar la noche junto a Ella en silencio, esperando una respuesta desde lo más profundo de la tumba. Aquella noche una espléndida luna llena les acompaño durante toda la noche, embelleciendo el recuerdo de Ella. Él se tragó el dolor a pesar del sabor y abandonó el bosque.

Desde entonces Él olvidó el bosque para recordar a Ella y Ella se convirtió en el lugar de paz para Él
 

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