jueves, 20 de septiembre de 2012

La noche del insomne: Escena I

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El primer acto de mi primer guión teatral ya está terminado. Os dejo la primera escena.

              En la terraza del edificio “Espoz y Mina” todas las noches desde hace seis meses sube un hombre (Roberto) de unos treinta y pocos años a meditar y de vez en cuando a ensimismarse con el cielo contaminado por la luz de la ciudad.
 ACTO I
          Escena I: Los pirómanos, la mujer del psicólogo y el insomne borde.
Roberto está apoyado en la barandilla de la terraza del edificio (Situado en la mitad del escenario)
Roberto: ¡Joder! Otra noche que no puedo dormir, no sé qué hacer ya. ¡Ni pastillas ni pollas!

Entra por la derecha Manuel (Vecino de Roberto y ejerce de psicólogo en una consulta que tiene en otro edificio heredado de sus padres).

Manuel: Buenas noches Rob ¿Qué tal va todo?

Roberto: Pero... ¿Por qué tienes que llamarme Rob? Sabes que lo odio y tú erre que erre con la puta mierda de abreviarme el puto nombre.

Manuel: Veo que va genial la noche. ¿Te puedo pedir un favor?

Roberto: Bueno, mientras no sea dinero o algo sexual.

Manuel: ¿Te acuerdas de Javier, el profesor de filosofía que viene a mi consulta?

Roberto: ¿Al que en lugar de tener alumnos tiene pirómanos?

Manuel: Ese mismo.

Roberto: Sí, recuerdo ¿Qué le han quemado está semana?

Manuel: La bicicleta, supongo que la semana que viene serán los pies. Bueno, a lo que iba tío, Javier quiere mudarse de piso y está buscando uno por esta zona y, claro, tú estás buscando un compañero de piso, ¿No?
  
Roberto: A ver. Sé que eres psicólogo y lo tuyo es comer la cabeza a la gente, pero cuando hablamos, tú pasas de mi o qué. Te dije una compañera no un maromo al que le queman las cosas. (Pensativo) Y a saber qué mierdas tendrá en la cabeza.

Manuel: Se dice neuras.

Roberto: Se dice como me sale de los huevos.

Manuel: Venga, que es un buen tío. Sólo quiere que le dé la baja para pillar unas vacaciones e irse unos días de viaje con su novia.

Roberto: Y estarás esperando a que los pirómanos de sus alumnos vayan a la manifestación contra los recortes de educación y le prendan fuego a su profesor en plan protesta, en lugar de darle la baja y salvarle la vida. Como se nota que te faltan trastocaos en la consulta.

Manuel: Roberto, hazme el favor.

Roberto: Vale, que se pase el jueves que viene por la tarde a eso de las siete y media. Y como vengan los pirómanos que tiene por alumnos y quemen algo del edificio la culpara será únicamente tuya.

Manuel: Sí, sí, sí, las culpas para mí, perfecto, mañana llamaré a Javier y le diré que venga el jueves que viene. Bueno tío, me marcho para casa ya que es tarde.

Roberto: Oye, espera un segundo. ¿Qué tal con la parienta?

Manuel: ¡Hostias! Jodido, lleva unas semanas rarísima, no sé qué le pasa, está muy fría conmigo y cada dos por tres está quedando con una amiga suya para irse de compras o salir por ahí... Menos con el sexo, que continúa igual.

Roberto: Seguro que van a una pensión de la mala muerte a hacer la tijera. ¡Fijo!

Manuel: Ni de coña. Yo la tengo bien satisfecha en todo.

Roberto: A lo mejor está contigo porque eres lo más parecido a una mujer con lo que puede estar. Piénsalo.
  
Manuel: ¡Qué no, joder! No digas esas cosas. A Gemma no le gustan las mujeres.

Roberto: Sí, eso decía mi compañera del piso de estudiantes. Hasta que le quito el felpudo al vecino del último. El tío destrozado, con dos hijos pequeños. ¡Náh! La cara de tonto que se le quedó y el percal en su casa ni te digo. Y Tú cara de tonto ya tienes, ahora sólo te faltan los niños.

Manuel: ¡Qué agonías que eres! No sé para que te cuento mis preocupaciones. Eres lo peor.

Roberto: Porqué dar consejos todo el mundo lo puede hacer y algunos sin cobrar.

Manuel: (Para sí mismo) Y encima, el tío tiene guasa. Macho, normal que estés solo.

Roberto: Soy demasiado guapo para ellas y según para tú mujer también soy demasiado guapo para ti, ¡Eh, truhan!

Manuel: ¡Qué no soy afeminado! ¡Y qué perra tienes con que mi mujer es lesbiana! ¡Qué no lo es! Coño, ¡Qué no lo es!

Roberto: ¡Ssshh, calla! Que la gente está durmiendo y tú aquí venga gritando como un energúmeno.

Manuel: Tú siempre tomándote las cosas a broma.

Roberto: Te sonará estúpido que lo diga yo, pero no te emparanoies, son tonterías que te hacen la picha un lío. Déjate de amargarte, Gemma te quiere.

Manuel: Ya, pero es que lleva unas semanas rara, no sé si he hecho algo mal o qué.

Roberto: Seguro que te habrás dejado de depilar y tanto pelo a tu mujer le recuerda a un hombre.

Manuel: Vete a tomar por saco. ¡A le! Buenas noches, el Jueves que viene irá Javier a ver el piso.

Roberto: Muy bien, buenas noches, nos vemos.

Manuel se va por la derecha y Roberto queda solo en escena.
  
Roberto: A veces estar solo es mucho mejor, te olvidas de ciertas tonterías. (Roberto mira hacia el cielo) ¡Puta mierda! No se ve una sola estrella con tanta luz. (Saca el móvil para ver la hora) Bueno, son casi las cuatro y media voy a ver si me compro algo en la teletienda o me predicen alguna desgracia.

Roberto sale por la derecha. Se cierra el telón.

domingo, 16 de septiembre de 2012

El bosque

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Él intentó recordar los nombres de los lugares de aquel majestuoso bosque, donde Él y Ella solían ir cuando eran jóvenes, pero era incapaz de recordar. Además, tampoco se acordaba del efecto tranquilizador que tenía sobre Él aquel paisaje de ensueño. Ya habían pasado muchos años desde su última visita al bosque. Él se dio cuenta que cuando se envejece, el tiempo pasa más rápido. Durante muchos años, perdió el tiempo temiendo a la muerte, se bloqueaba y no disfrutaba de la vida que tenía junto a Ella, hasta que un día Ella enfermó y jamás lo recordó, entonces fue cuando supo lo que era sufrir por otra persona y no ser reconocido por Ella.

El último día de vida de Ella se encontraba lúcida y recordaba la cara de Él, Él entre lloros la miró a la cara y Ella lo abrazó y en un silencioso susurro le dijo "Todavía estoy aquí para amarte aunque mañana no este, siempre me encontrarás en tu corazón". Él sintió el último toque de su piel fría, tan dulce y dolorosa como su último susurro "Siempre en tu corazón".

Él decidió enterrarla en el bosque justo donde Él y Ella se encontraron por primera vez. Al enterrarla el bosque enmudeció y el silencio reino durante horas. Él decidió pasar la noche junto a Ella en silencio, esperando una respuesta desde lo más profundo de la tumba. Aquella noche una espléndida luna llena les acompaño durante toda la noche, embelleciendo el recuerdo de Ella. Él se tragó el dolor a pesar del sabor y abandonó el bosque.

Desde entonces Él olvidó el bosque para recordar a Ella y Ella se convirtió en el lugar de paz para Él

jueves, 30 de agosto de 2012

Guion teatral

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A principios de Julio comencé mi primer guion  teatral, pero debido a un problema de mi disco duro, el cual murió, perdí toda la información que tenía en él y, claro esta, también el guion de la obra de teatro, con está pérdida perdí, valga la redundancia, todas mis ganas de continuar con él. Hoy a 30 de Agosto a las 22:30 vuelvo a comenzar la obra, solo os puedo decir el título de ella.

 La noche del insomne

viernes, 24 de agosto de 2012

La biblioteca

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Nada más pisar el salón de mi nueva casa observé una espléndida biblioteca que recorría toda la pared. Me acerqué a ella, observé que a pesar de no estar llena habían muchísimos ejemplares, supuse que el antiguo dueño de aquella maravillosa estancia no pudo haberse llevado todos los libros. Después de un tiempo ojeando aquellos tomos, decidí que era hora de comenzar a ordenar y emparejar mi nueva casa.

Tres días tardé en dejar mi nueva casa como un santuario de paz, todo se encontraba equilibrado y en armonía. La tarde en que terminé de desempaquetar las cajas llovía mucho. Os he de confesar que me encanta pasear bajo la lluvia, pero estaba agotado, así que pensé que sería mejor tumbarme en el sofá y observarla desde la ventana. Durante un tiempo estuve escuchando aquella sinfonía de la naturaleza hasta que de reojo observé un tomo que sobresalía de una de las estanterías de la majestuosa biblioteca. Me acerqué al mueble con gran interés por ver aquel tomo que sobre salía, al coger aquel tomo sentí un olor muy familiar, lo abrí por la mitad y para mi sorpresa estaba vacío, retrocedí unas cuantas páginas y leí atentamente, "¿Cómo era posible?" Me dije a mí mismo sorprendido, "Pero si esto lo viví hace un tiempo". Volví al principio del tomo y comencé a leerlo. Aquel tomo contenía toda mi vida hasta ahora y en la última página en la última línea estaba escrito: No dejes que otros escriban tu historia, sé tú el que la escribe.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Acostado

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Acostado en este lugar me doy cuenta que mi  asma desaparece, incluso la respiración no es un problema y compruebo que tampoco tengo porque preocuparme de que ropa llevaré y de los caprichos de mi cuerpo, de visitar al médico o llevar cuidado con romperme una pierna o un brazo, de preocuparme por si estoy en mi peso o no o de la gente que se sube por las ramas para decirte una nimiedad. A pesar de estás ventajas, echo de menos el calor de ella.

martes, 21 de agosto de 2012

El pasajero

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Abandonado en la arena del tiempo,
una mano temblorosa, atraviesa con dificultad el lodo,
que nunca encuentra lo que busca.
Escucha mi voz, llamándote.

El aire convertido en mar,
ahogándome en un muro invisible,
mientras los peces vuelan por encima de mi cabeza,
soy un intrépido.

Respiro de nuevo, soy un pasajero.
Caminos de una sola dirección
supongo que no debo de estar aquí.
Recuerdo una historia con inquietud.

El invierno desaparece dejando un dulce aroma.
Quédate conmigo, porque finalmente, soy libre.
No hay ninguna escapatoria y sigo hambriento.
Soy un pasajero que continúa abandonado.



domingo, 22 de julio de 2012

El anciano roble

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Los bosques están llenos de vida, a veces, su silencio delata la presencia de seres increíbles que no se dejan ver fácilmente. Hubo una vez un bosque bañado por un hermoso valle que rebosaba vida y todos los animales, del bosque, se concentraban en aquel paisaje cristalino y de una forma mágica. En el centro del valle se encontraba un majestuoso roble del que emanaba una brillante luz que salía hacia arriba y envolvía todo el bosque. Unos jóvenes reyes decidieron crear su reino cerca de aquel ambiente de prosperidad y seguridad que le daba el bosque.

Los jóvenes reyes nunca habían podido tener un hijo o una hija, así que aquel misterioso lugar les daba esperanzas de poder dejar un heredero o heredera y crecer como reino. Los años pasaron y el reino creció, siempre protegido por aquella misteriosa luz. El Rey decidió que el roble sería el escudo de su pueblo y lo cuidarían como si fuese el alma de su reino.

Durante la fiesta del nacimiento de la hija de los reyes, todo el pueblo se reunío en la Plaza Central del reino para celebrarlo y cantar dulces canciones mientras el vino corría por las calles, pero un gran estruendo proveniente del corazón del bosque silenció la Plaza Central y de golpe, aquella misteriosa luz desapareció. Los soldados salieron aprisa para descubrir que había pasado, al llegar al valle encontraron un inmenso agujero donde antes habitaba el roble.

La noticia desoló los corazones del reino y con ellos la salud de la joven heredera, aquella misteriosa luz de la que salía de las entrañas del roble daban vida a la princesa, pues ella jamás debió de haber nacido. La muerte era una jugadora sabia y tenía muy claro que si la luz desaparecía la joven princesa moriría y sería suya, pero decidió hacer un trato con un joven soldado que se había presentado en el valle.

- Devolveré el anciano roble si consigues atrapar y darme el Hada del bosque, la encontrarás a la otra orilla del valle. Pero con una condición, solo la podrás atrapar tú, para ello tendrás que ver con el corazón. El tiempo se acaba y con él, vuestras vidas.

El joven soldado aceptó el trato ya que si no lo aceptaba la joven princesa moriría y con ella todo el pueblo, pues la tierra estaba moriéndose junto a su reino. La aventura del soldado no hizo más que empezar.

Empezó a anochecer y el joven soldado decidió descansar en una de las cinco casetas que el Rey había dejado en el bosque, para que los pelegrinos del reino pudiesen descansar si la noche los atrapaba. Se encontraba solo en la caseta, en ella había una cama con su almohada, una mesa y tres sillas, las ventanas estaban cerradas, el soldado decidió abrirlas para que la luz de luna diese frescura a la palidez de la caseta. El joven soldado se echó sobre la cama y la almohada comenzó a contarle las historias que una vez le contó su padre sobre el bosque. El soldado no pudo dormir, escuchaba una voz de una mujer.

- Soy la voz de tu almohada y he arrancado mi corazón para ejercer poder sobre tus párpados y contarte las historias de tus ancestros hasta que el cielo despierte azulado.

El soldado salió de la casa como alma que lleva el diablo, dejándose todo su equipo dentro. Llegó hasta un árbol, el reflejo de la luna y el baño en la niebla le daban un toque majestuoso. Apoyado en el árbol mirando hacia el suelo, del árbol descendió un espíritu.

- ¿Qué haces todavía aquí? -Pregunto el espectro.

El soldado no pudo reaccionar, se encontraba totalmente catatónico, quería despertar de aquella pesadilla.

- ¿Qué haces todavía aquí? - Volvió a preguntar el espíritu.

Aquel espíritu era el de su padre, todavía vivo cuando había salido a inspeccionar el bosque después del estruendo, ahora espectro preguntándole:

- ¡Muévete de una vez o todos morirán! Mátala tu si hace falta.

El espíritu de su padre se desvaneció y después de unos minutos de reflexión volvió a la casa y se tumbó en la cama.

- Vienen de noche y os roban las perlas que caen de los ojos y esperan a que salga la luna para introducirlas en mi hueco. - La almohada le contaba.

El soldado tiro la almohada fuera de la casa, pero todavía la escuchaba.

- Espíritus, diablos y hadas negras se acercan a tu encuentro.

El joven soldado decidió continuar de noche hasta pasar a la otra orilla del valle, siempre bordeándolo y con espada en mano. Llegando a la otra punta del valle, vio una luz a la lejanía. El soldado se encontró en el camino con un Hada.

- ¿Eres tú el hada que busco? - le preguntó el joven soldado.

- ¿Estás mirando con el corazón? - le preguntó el Hada.

- ¿Eres tú o no? No tengo tiempo que perder, te llevaré conmigo hacia esa luz quieras o no.

El joven soldado amenazó con la espada a la Hada.

- Como desees - Acató la orden del Soldado.

Durante el camino, el soldado vio la belleza, se sintió en calma, era preciosa, su pelo, color castaño, reflejaba la luz de la luna y la orilla del valle reflejaba hermosas figuras alrededor de ellos, el rostro del Hada le recordaba a alguien pero no sabía quien era, el joven soldado se sentía cansado y necesitba terminar ya con la tarea que le había mandado la Parca.

- Lo siento. -Digo el joven soldado.

No hubo respuesta, ella continuaba en silencio el camino hacia la luz.

Al llegar a la luz, el joven soldado respiró aliviado, lo había conseguido, la muerte le esperba con una sonrisa de par en par.

- Ahora, desenfunda tu arma y mátala. - Dijo la Muerte.

- El trato decía que te la trayese a ti no que la matara. - Contesto el joven soldado.

- Soy la Muerte y puedo destruir el anciano roble si quiero, ¿Tú quieres? - Dijo la Muerte.

El soldado tras caerle unas lágrimas, desenfundó su espada y le cortó el cuello a la Hada.

- Mira el Hada, mira quien es. - Contesto la Muerte con una sonrisa de par en par.

- ¿Cómo he podido hacer semejante atrocidad? ¿Por qué me has hecho hacer esto? ¿Por qué? - Preguntó el soldado furioso.

- Soy dueña de vuestra muerte, alguien que no tendría que haber nacido jamás, nunca existió para mí, por eso robe el anciano roble, para que vuestro joven reino se marchitase poco a poco. Además, matar a una niña que para mí jamás existió va encontra de mi naturaleza, por eso tú has sido el ejecutro, ahora ella vendrá conmigo y el ciclo natural volverá a su cauce, con su anciano roble también. Pero...

- Y por qué a mí - Preguntó el soldado.

- El destino existe, hoy mueres tú también. -Contestó la muerte.

La muerte se llevó al joven soldado y a la hija de los reyes.
 

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